Hurones

hurones vacunasLos hurones pertenecen a la familia de los mustélidos y son unos animales cada vez más frecuentes en nuestros hogares. Son traviesos, rápidos, ágiles y les encanta esconderse o hacer sus madrigueras. Es muy recomendable domesticarlos desde pequeños, pues si no pueden mostrar un carácter huraño y en ocasiones agresivo, pero por lo general son unos simpáticos animales de compañía.

Al igual que perros y gatos tienen que ser identificados, vacunados y desparasitados.

La vacunación en hurones es frente al virus del moquillo y la rabia, fundamentalmente, pero también podrían ser sensibles al virus de la parvovirosis canina, hepatitis canina, bordetella (tos de las perreras), la panleucopenia felina o el virus de la gripe humana.

La vacunación frente al moquillo se realiza entre las 6 y 8 semanas de edad, y serán necesarias 3 dosis para alcanzar una inmunidad total.

Una vez identificados se vacunarán de la rabia sobre la semana 14 con 2 dosis y una revacunación anual.

Los hurones tienen un olor característico causado por sus glándulas distribuidas por todo su cuerpo. Hay una falsa creencia sobre la eliminación del mal olor mediante la extirpación de las glándulas anales. Lo que si es cierto es que pueden despedir un olor muy fuerte, pero puntualmente, debido al contenido de estas glándulas ante situaciones de estrés. Con la extirpación eliminamos esa reacción de defensa, que es molesta, pero no perjudicial para nosotros y a cambio podemos crear problemas en la defecación, puesto que la secreción de dichas glándulas actúa como lubricante para las heces, con lo que pueden padecer problemas en la defecación e incluso un prolapso rectal.

La esterilización es muy recomendable si no se quieren tener camadas, y debe hacerse cuando el hurón es adulto, sobre el año de edad. Debe evitarse la adquisición de hurones que provengan de criaderos ya esterilizados a una edad muy temprana, puesto que esto puede ocasionarles problemas en su desarrollo, por ejemplo, enfermedades hormonales como la enfermedad de Cushing, un problema de las glándulas adrenales.

Cuando las hembras de hurón comienzan el celo, necesitan de la monta del macho para poder ovular. Si esto no ocurre, entran en un período de “celo mantenido” con una alta tasa de producción de estrógenos que afectan a la médula ósea y les puede ocasionar una anemia aplásica que puede llegar a ser mortal.

La esterilización en machos reduce comportamientos no deseados como la dominancia y agresividad.